Tres frentes que decidieron el verano del 37

Un recorrido por los escenarios donde se libraron algunas de las batallas más duras de la ofensiva republicana al oeste de Madrid.

En julio de 1937, la República lanzó su mayor ofensiva en el frente de Madrid. El objetivo era romper el cinturón franquista al oeste de la capital y aliviar la presión sobre el norte, donde Bilbao acababa de caer. Lo que siguió fue una de las batallas más costosas de toda la guerra.

La batalla de Brunete

El pequeño pueblo al oeste de Madrid se convirtió en el símbolo de la ofensiva. Las columnas republicanas lo tomaron en las primeras horas del 6 de julio, pero sostenerlo resultó imposible. Durante casi tres semanas, el frente osciló bajo un calor extremo y ataques aéreos continuos, hasta que los nacionales recuperaron Brunete el 25 de julio.

La batalla costó a ambos bandos decenas de miles de bajas. Los republicanos perdieron buena parte del material blindado y aéreo que habían concentrado para la operación.

El resultado fue un fracaso estratégico: la ofensiva no logró descongestionar el norte ni amenazar seriamente Madrid.

Lo que quedó

El pueblo fue casi destruido por completo durante los combates. Reconstruido después de la guerra, el Brunete actual es prácticamente nuevo. Quedan algunos vestigios del conflicto en los alrededores: trincheras, nidos de ametralladoras y los cementerios de campaña que hoy recuerdan la magnitud de lo ocurrido allí.

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Entrada al pueblo de Brunete, verano de 1937 Entrada al pueblo de Brunete, verano de 1937
Columnas republicanas avanzando hacia el frente oeste de Madrid Columnas republicanas avanzando hacia el frente oeste de Madrid
Ruinas del casco urbano tras los combates de julio Ruinas del casco urbano tras los combates de julio
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